No se qué hacer contigo

Como profesores no todo son situaciones perfectas, en todo este tiempo me he encontrado con situaciones que te pillan tan de sorpresa…que no sabes como salir. Os pongo algunos ejemplos:
– Un alumno, que para más detalles era muy alto y fuerte, se siente amenazado por un matón de poca monta. Su actitud además no le ayuda, su enorme boca le hace meterse en los más variopintos escenarios y comienza a faltar a clase asiduamente. Pese a todo es un excelente alumno que destaca por encima de los demás, le gusta lo que ve en clase y le encuentra utilidad fuera de clase por lo que está motivado.
El problema viene a mediados de curso, juraría que era marzo, tras dos días desaparecido aparece por el centro y viene a hablar conmigo directamente. Me dice que deja el curso, que deja los libros allí y que me agradece mucho todo.
Sorprendido, le llevo a un aula vacía y le pregunto los motivos, los cuales se niega a revelar, minutos después rompe a llorar como un niño pequeño. Sorprendido le digo que no se preocupe, que no le pueden hacer nada y que recapacite, que después de todo el esfuerzo y de como lleva el curso es una locura dejarlo.
Nada, sigue empeñado en abandonar y en no decirme que le sucede. Intento animarle con algo que le motivaba, las prácticas en una empresa, le digo que es un candidato perfecto y que le tengo ya una buscada.

Después de más de una hora lo dejo por imposible, se que el asunto fue algo con el otro matón, una auténtica pena y me dejo un mal cuerpo por dos motivos: el primero, me dio mucha pena que dejase los estudios y segundo, no había conseguido cambiar su opinión.

– Otro ejemplo es un chico al que tuve durante casi dos años, se incorporó ya casi finalizada la primera evaluación. Me avisaron de que vivía con su madre, y que la mujer le hacía caso omiso, por lo que el chaval se pasaba el día por ahí haciendo lo que realmente le daba la gana.
Durante todo este tiempo, lo único que conseguí es que copiase en su cuaderno mis explicaciones, aunque su nota más alta en un examen fue un 1,5.
Es en este tipo de situaciones cuando te encuentras en una encrucijada ¿hasta dónde puedo llegar? ¿puedo denunciar a la madre por pasar de la educación de su hijo? teóricamente no había cometido ningún delito, solo pasar de él.

Se que tras abandonar mi curso se metió en otro Programa de Cualificación Profesional Inicial y las noticias no eran muy alentadoras.

– El último de mis casos es el de una chica, mayor de edad, vino para preparar el examen de graduado en ESO de forma libre. Era brillante y con mucho esfuerzo consiguió en 4 meses aprobarlo entero. Hasta el momento no tenía queja de ella, venía todos los días y estudiaba muchísimo, además la motivaba aprender cosas que no todo el mundo sabe. ¿Qué sucedió? pues que una vez aprobado el graduado quedo vacía de interés y abandonó el curso, de forma gradual eso si.
Hablé varias veces con ella y sus respuestas solían ser similares, quería venir por lo que aprendía pero se encontraba sin su principal motivación, de la cual ya disponía. Intenté picarla con el tema de las prácticas, que ya tenía una empresa para ella y que con un poco de esfuerzo (era abril) estaría lista.

Conclusión: nada, no hubo manera y semanas después vino a firmar su baja definitiva y a despedirse de sus compañeros, una verdadera pena.

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