Archivo de la categoría: PCPI

Vacaciones de navidad

Y por fin llegó el tan ansiado momento, tanto por alumnos como por profesores, se acaba la primera evaluación y nos llega un merecido descanso. Porque aunque algunos no crean, estar tres meses con chicos de esta edad y este perfil agota, y mucho especialmente de forma psicológica.

Las notas como todos los años tienen luces y sombras, aunque veo con satisfacción que todos son conscientes de su esfuerzo y de lo que va en ese papel con números dispares.
También me alegra ver como gente del año pasado viene a visitarnos y a contarnos cómo les va, hasta el momento muy bien en todo lo que han comenzado, ya sea el segundo año de PCPI, un módulo de FP de Grado Medio o Bachillerato.

Sea como sea, nos vemos el próximo 9 de Enero.

El perfil de alumno de PCPI

Aunque año a año he tenido la más variopinta clase de alumnos en mi PCPI, siempre he detectado en mi clase a varios individuos con las mismas características, que os relato a continuación:
– El gracioso: el típico chaval/a que va a clase única y exclusivamente a pasarlo bien, no es una mala persona, pero simplemente su cabeza no está centrada en los estudios e ignorando su futuro y animado por las risas de sus compañeros empieza a dejar un poco de lado los estudios. Por contra su actitud cada vez cansa más a sus profesores que saturados no pueden detenerse en él.
– El inmigrante: un ejemplo claro que venir a un país extraño puede afectar y mucho a una persona. Su principal motivo es ver que sus estudios hasta entonces sirven de poco a nada y que no entiende muchas cosas (expresiones, temario, uso del lenguaje…). Si además viene de un país no-hispanohablante esto se acentúa todavía más.
– El trabajador: dejó los estudios cuando cumplió los 16, se puso a trabajar porque no le gustaba el instituto, y años después se encuentra sin estudios y sin trabajo, algo que junto a la situación económica actual da como resultado un alumno que viene casi por obligación, que sigue sin gustarle estar en un aula y se encuentra totalmente desmotivado.
– El vago: a este tipo se le reconoce fácil, suele ser el que esta en una clase medio dormido, con la cabeza agachada y que continuamente pregunta “¿y esto para qué me va a servir?”.
– El viciado: Las nuevas tecnologías dan con este perfil, alumnos que pueden pasarse horas y horas delante de un ordenador, una consola o la televisión, algo que les absorve de manera que no pueden ver lo mucho que tienen que estudiar o que directamente lo consideran secundario respecto a su “vicio”.
– El emporrado: perfil difícil donde los haya, al ser un PCPI destinado a adolescentes, muchos de ellos ya se han iniciado en un consumo más o menos habitual de sustancias, especialmente marihuana o alcohol, y una costumbre que tenían para el fin de semana se traslada a cualquier día y lo que es peor, a cualquier momento, por lo que de vez en cuando (o muy a menudo) aparecerá en clase con los ojos rojos, muy exaltado y se convertirá en un dolor de cabeza para tí.
– El indignado: suele ser un perfil secundario del anterior, pero también lo verás por separado. Generalmente protesta por todo, intenta desafiarte con preguntas que rozan la estupidez y en ocasiones cuestionará tu autoridad, tus dotes como profesor o te buscará las cosquillas con cualquier asunto.

Aprobar o suspender

Tristemente, o no, el trabajo realizado en una trimestre queda reflejado solo en una única nota, pero para ser sinceros muchas veces me quedo en la encrucijada de decir ¿apruebo a este alumno o lo suspendo? Mi último caso es muy reciente, os pongo en situación:
Alumno de 17 años, repetidor, lleva dos años conmigo. Durante su primer año su mayor preocupación eran los juegos de ordenador y tras un desastroso año decide repetir en el mismo curso en el que encontraba.

Para evitar distracciones desde el primer día de este curso escolar le tengo justo a mi lado, aún así de vez en cuando se distrae y aunque no me lo confirmen se que tiene algún problema de aprendizaje (o eso creo). En esta evaluación realiza dos examenes, el primero se queda casi al borde del aprobado y en el segundo repite lo mismo, un 4 con varias décimas.
Mi gran duda es ¿aprobar o suspender? se que se ha esforzado, pero no todo lo que podría, aunque esto puede llevar a dos situaciones:
– Aprobarle, y que se crea que con ese esfuerzo es suficiente y que aprobará el resto. Una situación que posteriormente NO le pueda valer.
– Suspenderle, con el problema de que se venga abajo, se desmotive y vuelve a tirar un curso.

Y mi otra preocupación, si sus compañeros se enteran de que aprueba, ¿qué actitud tomarán? ¿bajarán o mantendrán su rendimiento?
Si alguien tiene alguna recomendación, será bienvenida.

No se qué hacer contigo

Como profesores no todo son situaciones perfectas, en todo este tiempo me he encontrado con situaciones que te pillan tan de sorpresa…que no sabes como salir. Os pongo algunos ejemplos:
– Un alumno, que para más detalles era muy alto y fuerte, se siente amenazado por un matón de poca monta. Su actitud además no le ayuda, su enorme boca le hace meterse en los más variopintos escenarios y comienza a faltar a clase asiduamente. Pese a todo es un excelente alumno que destaca por encima de los demás, le gusta lo que ve en clase y le encuentra utilidad fuera de clase por lo que está motivado.
El problema viene a mediados de curso, juraría que era marzo, tras dos días desaparecido aparece por el centro y viene a hablar conmigo directamente. Me dice que deja el curso, que deja los libros allí y que me agradece mucho todo.
Sorprendido, le llevo a un aula vacía y le pregunto los motivos, los cuales se niega a revelar, minutos después rompe a llorar como un niño pequeño. Sorprendido le digo que no se preocupe, que no le pueden hacer nada y que recapacite, que después de todo el esfuerzo y de como lleva el curso es una locura dejarlo.
Nada, sigue empeñado en abandonar y en no decirme que le sucede. Intento animarle con algo que le motivaba, las prácticas en una empresa, le digo que es un candidato perfecto y que le tengo ya una buscada.

Después de más de una hora lo dejo por imposible, se que el asunto fue algo con el otro matón, una auténtica pena y me dejo un mal cuerpo por dos motivos: el primero, me dio mucha pena que dejase los estudios y segundo, no había conseguido cambiar su opinión.

– Otro ejemplo es un chico al que tuve durante casi dos años, se incorporó ya casi finalizada la primera evaluación. Me avisaron de que vivía con su madre, y que la mujer le hacía caso omiso, por lo que el chaval se pasaba el día por ahí haciendo lo que realmente le daba la gana.
Durante todo este tiempo, lo único que conseguí es que copiase en su cuaderno mis explicaciones, aunque su nota más alta en un examen fue un 1,5.
Es en este tipo de situaciones cuando te encuentras en una encrucijada ¿hasta dónde puedo llegar? ¿puedo denunciar a la madre por pasar de la educación de su hijo? teóricamente no había cometido ningún delito, solo pasar de él.

Se que tras abandonar mi curso se metió en otro Programa de Cualificación Profesional Inicial y las noticias no eran muy alentadoras.

– El último de mis casos es el de una chica, mayor de edad, vino para preparar el examen de graduado en ESO de forma libre. Era brillante y con mucho esfuerzo consiguió en 4 meses aprobarlo entero. Hasta el momento no tenía queja de ella, venía todos los días y estudiaba muchísimo, además la motivaba aprender cosas que no todo el mundo sabe. ¿Qué sucedió? pues que una vez aprobado el graduado quedo vacía de interés y abandonó el curso, de forma gradual eso si.
Hablé varias veces con ella y sus respuestas solían ser similares, quería venir por lo que aprendía pero se encontraba sin su principal motivación, de la cual ya disponía. Intenté picarla con el tema de las prácticas, que ya tenía una empresa para ella y que con un poco de esfuerzo (era abril) estaría lista.

Conclusión: nada, no hubo manera y semanas después vino a firmar su baja definitiva y a despedirse de sus compañeros, una verdadera pena.

Comenzando

aula PCPI
Lo confieso, la idea de este blog tal vez me lleve rondando unos cuantos años, pero por uno u otro motivo nunca me he visto con fuerzas para llevarlo a cabo. Podría presentarme, pero prefiero mantener mi nombre tras el anonimato que nos proporciona la red de redes. Tan solo daré un dato, me dedico a una profesión que a simple vista puede parecer sencilla, ser un profesor.

Todos en nuestra mente tenemos la figura del profesor, unos (los que más) detestados y otros (algunos afortunados) adorados por alumnos con los que han tratado durante cierto tiempo. Y si en estos tiempos que corren una figura ha llegado a una importancia bastante baja, ese es el cuerpo de profesores.
Por si esto fuera poco, yo me sitúo en algo llamado Programas de Cualificación Profesional Inicial, es decir, programas destinados a aquellas personas que no han obtenido la titulación minima en nuestro país, la ESO, que por lo general suelen dar cabida a todos aquellos que por un motivo u otro no han logrado terminar estos estudios mínimos, desde personas con problemas familiares serios, los típicos vagos y graciosetes de las aulas o aquellos delincuentes en potencia hasta aquellos que por una mala racha (o unas malas compañías) se bajaron de un tren antes de llegar a su parada.

A pesar de mi escepticismo inicial, puedo decir que llevo ya cuatro años con esta profesión, y salvo en momentos puntuales (todos tenemos nuestros bajones), he disfrutado con ella día a día.
Este blog no implica un diario personal, solo reflejar cómo son y cómo actuamos ante casos que, te los creas o no, son 100% reales.

Etiquetado , , , , ,
A %d blogueros les gusta esto: